jueves, 26 de marzo de 2009

Tributo a José Antonio Padilla

No hay otra forma de vivir
Como el que cuenta rayos en una noche de tormenta
y sabe que todo está escrito.
Como el que se asoma al último puente del mundo
en el último día de su vida
y sabe que no hay más luz que la de unos ojos.
Vivir así.
Como quien mira sin preocupaciones
y sabe
que a un día monótono
le sucede otro inolvidable.

Insomnio

Hoy todo se agolpa.
Pero, lo que más, mis emociones. Y, entre ellas, mis quebrantos.
Allá van…
Qué hago aquí,

en esta intimidad de brújula,
al este
de un barrio sin futuro.
Qué hago aquí,

imaginándote
sílaba a sílaba,
deletreándote
hueco a hueco.
Debajo de mi insomnio

parece que hace guardia un coche fúnebre.
¡Vaya día! Quizás tendría, pero no debo. Siento ser opaco.


Del libro, Noches Áticas, de este joven (1975-2009) poeta malagueño

En el último número de Nadadora nos dejó estos aforismos:

En agosto, los mitos no son válidos.
*
Ya sabes: cuando las raíces tienen dolor, las flores tienen artritis.
*
Todo lo que tiembla es algo que ya ha temblado.
*
Los límites de la posmodernidad van más allá de las alambradas.
*
Recorro tu claridad y voy devolviéndole memoria a mis eclipses.
*
Síntesis o secuencia, espejismo fiel: impura sombra.
*
También las palabras son un instrumento financiero.
*
Las cuevas están llenas de aire fosilizado.
*
Bergamín: escritor en bruto.
*
El estilo no es una suma de cortinas.
*
En la teatralidad de las formas no hay fondo.
*
La imprecisión de lo leve es una precisión más suave.
*
Se quitó el sujetador: abrió la puerta de su confitería.
*
"Lo más importante de la poesía: no buscarla, no esperarla. La poesía se presenta en cualquier rincón de la vida, insospechadamente, con sus ojos de metal líquido, su rostro de futuro imperfecto y su cintura de niebla congelada".

martes, 24 de marzo de 2009

Eso es todo

Uno escribe; eso es todo. Hace nada, apenas un instante, me reencontré con este placer de escribir…no me atrevo a decir literatura. No sé el momento en que alguien leerá esto. Si logro, que, tan solo tú, te conmuevas. Te identifiques, con lo escrito; habrá valido la pena. Quién sabe cuándo se abre esa puerta en la que tú y yo, somos uno, pertenezcamos o no a la misma época…esa es la magia…esa es la literatura. Por eso no entiendo que alguien, que me ha enseñado tanto, quizás, sin -ella- siquiera saberlo; destile tanta envidia, tanta mediocridad. Me pregunto: por qué no escribe, por qué pierde tanto tiempo en majaderías. No puedo evitar estarle agradecida, mis padres me enseñaron a ser bien nacida. Lástima -pienso que- si yo tuviera su talento…
Yo, seguiré sus consejos: estudiar, leer, escribir, escribir, y escribir. No pretendo nada, no envidio a nadie, si acaso, admiro hasta al más pésimo. Porque escribir es un arte y, como tal de alguna manera te eleva de una vida trivial, superficial, necia …no sé, mi cabeza es una cajita de pensar, esto es una salida, y como otros muchos escribo con mis tripas: uno escribe; eso es todo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Lo absurdo de la primavera

La primavera lo suaviza todo, nos aparta de esta pegajosa melancolía, nos predispone a salir, a reconciliarnos con la vida. Nos anima a tirar todo lo viejo, a comenzar de nuevo. Animado por este maravilloso día, me dispongo a pasear.
A mitad del paseo mi cabeza (ya casi despoblada) comienza a sufrir los estragos de tanto sol. Sigo andando sin encontrar árbol, fachada, saliente… lo que sea, que me proporcione un poco de sombra. Las gotas de sudor corren por mi frente, alcanzan mis ojos, que ahora me escuecen y entonces es cuando lo veo ahí, en el escaparate, un maravilloso sombrero de ala ancha. Siempre quise uno así. Sin dudarlo, entro. No podía ser otro que éste, el famoso panamá, hecho de hojas de palmera trenzada. Me queda perfecto, lo pago y retomo mi paseo.
Todo vuelve a ser bello: el paisaje, el sol, el día. Fantaseo con ser: un dandy, un Bogart, un Sinatra, con mi nuevo sombrero. No han pasado ni cinco minutos cuando siento como si alguien desde atrás golpeara mi cabeza, me vuelvo raudo y, desconcertado, compruebo que no hay nadie, vuelvo a sentir la opresión en mi cabeza, intento inútilmente sacarme el sombrero, no hay modo, tal parece que, cuanto más me esfuerzo en arrancarlo, más se hunde en mi cabeza; tomo aire, respiro, pienso en lo absurdo de la situación. Ahora, con mis dos manos sujetando con fuerza el ala del sombrero, tiro, tiro y tiro… Pero sólo consigo hundirlo más: ahora aprisiona mis ojos, mis orejas. Pienso en que es primavera, en que estas cosas no pasan, en que es primavera, en que la cabeza me estalla, absurdamente sigo pensando en que es primavera, en el día hermoso, en mi paseo. A tientas busco un muro, me apoyo, me escurro, me quedo sentado. Oigo el doblar de unas campanas lejanas. Ya no siento el dolor en mi cabeza, ni en mis ojos, noto libre las orejas. Veo entonces mi panameño en la mano de esa señora que se me acerca, no entiendo por qué me miran todos, ni por qué cuchichean entre ellos, yo, absurdamente sigo pensando en que es primavera.

domingo, 15 de marzo de 2009

Filo-entomología

Después de la cena, en la que apenas pudo probar bocado, ella le confesó que en su estómago acababan de nacer unas mariposas, y que él era el único responsable. Se excusó un momento-ponte cómoda- y, dirigiéndose al desván recordó a Darwin, a Vladimir Nabokov, a Karl von Frisch y aquel ejemplar lepidóptero la Valeria tritaea (mariposa vagabunda). Mientras buscaba su caza-insectos, sus alfileres y su tablero, pensó que esta vez necesitaría, también, su cuchillo jamonero. Amanecieron abrazados sobre la cama, ella con el vientre abierto en canal; entre las vísceras ensangrentadas cientos de larvas y crisálidas de arañas. Él, a su lado, tan pálido como las sábanas; sobre el pecho una viuda negra seguía inoculándole su dulce veneno.

jueves, 12 de marzo de 2009

La huida















-Puede que sea una huida hacia adelante, pero ya está decidido. No puedo, aunque lo desee con toda mi alma, pedirte que me esperes.
-No, no puedes Coffee.
-Lo sé Mae.
-Siento que quedan tantas cosas, conversaciones, sabes que detesto dar explicaciones…
-No las des ¿Quién te las pide Coffee?
-Nadie, evidentemente…
-¿Entonces?
-Estas a la defensiva Mae…
-No Coffee, te equivocas.
-Te conozco Mae, no me engañas…
-Estoy triste, cansada, decepcionada…
-Te escribiré cada día…
-¡No! Eso solo hará aumentar mi tristeza…
-Mae, Mae, Mae…
-Tranquilo, no voy a pedirte que te quedes, pero tampoco voy a esperarte, ¿lo sabes?
-Claro Mae…Pero, no me apartes de tu vida.
-Mira…Coffee no quieres perderme por puro egoísmo…Si las cosas no te salen como piensas... Aquí tendrás a la buena de Mae.
-Calla por favor, sabes que te…
-¿Qué sé Coffee! No sé nada. ¡Cuánto llevo escuchando tus lamentos?
-Mae…
-Mae, Mae… La luchadora, la consoladora, la escuchadora, no… Se acabó. Si te vas, te vas. Punto.
-Mae por favor tenemos poco tiempo y hay tantas cosas que tengo-debo- decirte.
-Déjalo, no quiero saber nada, si te vas ¿Qué importancia tiene?
-¡Jodida vida! ¡Jodida suerte!
-No, jodidos hombres, humanos, que lo complicamos todo. Las cosas tienen un porqué. Vete, busca tu destino, puede que así yo encuentre el mío. En cuanto a la suerte:no creo.
-Mae necesito decirte que te…
-¡No! ¡Jamás! Escríbeme, sí, hazlo Coffee, esas jodidas cartas que esperé todo este tiempo, guárdalas y si vuelves... Me las das. Será aquí, en este mismo sitio.
-Oh Mae, entonces…
-Entonces, si ese día estoy…Las leeré…Pero solo entonces.
-Gracias Mae.
-¿Brindamos?
-Mae, Mae, Mae…Brindemos.
-Coffee, Coffee, Coffee… Escucha.

domingo, 8 de marzo de 2009

Enter


Por fin dejó de tener miedo, olvidó todas sus dudas, complejos, inseguridades varias. Se miró en el espejo y se reconoció. Era ella la que se reflejaba en la luna del cristal. Sin duda, era su cara, su sonrisa, su mirada tierna. Eran sus manos, sus caderas, sus piernas. Indefectiblemente era ella, volvía a ser ella. Se gustó, se sonrió, se guiñó un ojo y, cantando por lo bajinis, se alejó taconeando dispuesta. No se olvidó de colgar el cartelito: en su corazón y en la puerta.

El espejo abominable que se rompió

¡Me rompí de gusto!

Aquel día, ella ordenaba su aguja, su hilo y su dedal. Ajustaba sus alas cuando lo vio llegar. ¿Excusas? Las de siempre: que si Garfio, que si alguna Wendy a la que ayudar, que si fue a la caza de su sombra…Por enésima vez, lo tendría que cobijar.
Chocantemente, lo que él siente, es como le patea el culo: pin, pan y, mientras espera el maldito pum… La ve, es ella, su Campanilla, volando y repitiendo sin cesar: “Peter Pan, pan, pan... Por siempre, nunca, jamás.”

Fantasía


Y colgada se quedó: así la pensé, la deliré, la acaricié. Esperando por ti, a que me arrancaras las vestimentas de hombre y, ataras mis manos a la espalda con tu corbata, a modo de cadena. La música jazz, el piano, tu guitarra, el humo del cigarrillo envolviéndolo todo, las copas de vino. El deseo, las espirales, la muerte que llega, la noche que se acaba, el poema que se aleja.


martes, 3 de marzo de 2009

Recuerdo su olor...tan ella

Lo que me atrajo de ella la primera vez que la vi, fueron sus ojos, tan tristes. Luego su olor a mujer y a perfume caro, tan personal, tan ella. Más tarde fui venciendo mi natural desapego, gracias a su ternura, me dejé de a poquito: tocar, acariciar, mimar, me fui entregando. Así me fue enredando, siendo como un perrito faldero, detrás de ella apenas aparecía por la casa. Ésta de pronto parecía más viva, amable, cotidiana.
Recuerdo un día, mientras se duchaba, la cara de sorpresa al verme allí, apoyado en el lavabo, contemplándola con mi cara de bobo.
Luego, aquel sentimiento, que poco a poco iba naciendo en mí: los celos, sí, porque me ignoraba cuando se entregaba a él. La oía reír, gemir, gozar. Yo sé que me quería, también, pero era a él a quien amaba.
Por eso una noche, mientras dormía, no pude aguantar más y le lamí la cara. Se despertó asustada y me gritó: ¡Maldito gato!
Mi amo, que estaba tendido, a su lado, riendo, divertido, dijo: umm… No decías que era encantador, te lo regalo.

sábado, 28 de febrero de 2009

Solo azul añil

Deseo salir a mi jardín, pero ¿cómo llegar todo se tiñó de añil?
¿Por qué la noche es azul, con lunas azules y espectros azules?
¿Cómo fue que me instalé definitivamente en este azul?
¿Cuándo me olvidé de vagabundear por la tristeza?
¿En qué momento me solté?
¿Dónde me extravié?
¿Qué hacer?
Este pozo azul me atrae, si acaso no más: oscuridad, silencios, soledad.

jueves, 26 de febrero de 2009

Libar palabras...


Inventabas palabras en tus sueños
con las que mis ojos te hablaban.
Mientras mi boca callaba tu boca,
tus ojos me hablaban con las palabras
que mis sueños inventaban.
Nuestras lenguas
enredadas libando besos…
Nuestras miradas:
enredadas, turbadas, húmedas
libando palabras que sólo
nuestros sueños inventaban.

lunes, 23 de febrero de 2009

Poema consejo

I
Este amor que quiere ser
acaso pronto será;
pero ¿cuándo ha de volver
lo que acaba de pasar?
Hoy dista mucho de ayer.
¡Ayer es Nunca jamás!
II
Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar:
la monedita del alma
se pierde si no se da.

Antonio Machado

domingo, 22 de febrero de 2009

Mi buzón, tu equipaje, nuestro...

Mientras leía aquella carta, sentí como mis propias amarguras, desencuentros, silencios... se evaporaban. Prendí un fósforo y, a través de aquellas llamas y mis lágrimas, finalmente, lo comprendí. Se disiparon mis dudas, junto con aquel sobre, que consumido lentamente por el fuego, se convertía en humo.
Soplando todas aquellas cenizas miré en mi corazón y, ahí estabas tú: tu olor, tu risa, tu voz…salpicándolo todo (besos, caricias, palabras) con tus ojitos llenos de futuro.
Sonreí, me sonreíste, mientras te alejabas por la puerta siete, con mi amor en tu equipaje de mano. Luego, apretando fuertemente mi bolso, para no perder el tuyo, me giré y me fui. Sólo era cuestión de tiempo.
Cuando desperté, nuestro amor todavía estaba allí.

sábado, 21 de febrero de 2009

Embarque por la puerta siete

Al abrir mi buzón lo vi, aquel sobre, que contenía: amarguras, desaires, silencios, reproches, desencuentros, humillaciones varias y, mucho, mucho dolor.
Hoy, en el aeropuerto, él, factura todas las alegrías: noches de sexo, de pasión, caricias, besos, paseos, cenas, charlas, lecturas, sabores, sonidos, sensaciones, mi risa y mi olor.
En su equipaje de mano, entre algodones, se lleva mi amor
.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Fue un sueño?

Nosotros
Inventamos, imaginamos, improvisamos
Deseos, delirios, dislates
Indefectiblemente
Llenos de
Lluvia
Oportuna, ocurrente, ocasional
Salpicando sueños, solazando sufrimientos, solapando soledades.

martes, 17 de febrero de 2009

Diálogo en el blog

-Me he vuelto una especie de espía. Un espía que te amó, sin amarte... que te disfrutó y disfruta con medida y, que aún ahora te sigue viendo detrás de esa cortinilla, caduca y fina desde la que siempre se vislumbró tu curiosa sombra curvilínea. Simamichen detrás de su cortina. Mi falta de tiempo es la excusa para sólo acercarme a ratitos y hoy, con menos tiempo que nunca, me he lanzado a escribir, un sencillo buenos días y, un complejo gracias; por este delicioso momento matutino. Me brillaron los ojos.
-¿La espía no era yo? La que te amó, te ama y te amará... Me temo que estoy abriendo mucho esa cortina ¿no te parece?Qué bonito estarían esos ojos verdes brillando por la mañana... Me subo a mis tacones más altos y ¿bailamos? pincha en "única". Perdona por perderme, pero ya sabes, me pierdo siempre.
-Me gusta cuando te pierdes y también perderme detrás de tu nebulosa cortina. Siempre me gustaron las figuras insinuadas, las situaciones casi imaginadas, los espacios compartidos con y sin distancia. Espiar y ser espiado. Espiarte y dejarme espiar por ti. Marlene detrás de esas cortinas de humo, o simplemente detrás de aquéllas delicadas y, en este caso sí, cortinas de tul.
Un ángel azul, unos tacones de aguja y nuestros cuerpos bailando en la oscuridad. ¿Ya ves mis ojos por la mañana?
-Guauuuu!!!
Redactar bien, es condición sine qua non de tu trabajo, pero vamos, desconocía que tuvieras alma de poeta… ¡Nunca dejarás de sorprenderme!
Tus ojos los veo siempre, brillando felices, nunca vi ojos más alegres, ni ¿Verdes? ¿Ni azules? Ni como en la salve ¡tan misericordiosos!
Pero, confiesa: ¿tu sigues afectado del mal del altura? Si no viajaras tanto, tan lejos y a esos sitios donde yo quisiera estar, no te espiaría tanto, pero siempre tienes ¡tanto que contar, tanto que dar! ¿A oscuras Klaus? ¡Bailemos, bailemos pero me perderé lo sabes no podré seguir tus paso. Enciende una luz al menos!
-De chiquito me enseñaron los antónimos. Muy bonitos y perfectos ellos. La luz era la perfecta contraposición de la oscuridad. El frío le daba miedo al calor. La visión luchaba siempre contra la maldita ceguera y, el negro como era malo, muy malo, reñía un día sí y otro también con el blanco y, a veces venía el Coco.
Al tiempo fui olvidando aquéllas alabanzas misericordiosas, tan propias de quienes me enseñaron a discernir entre lo " cuerdo " y lo " chiflado " y mis insanas razones me hicieron más loco. Bendito yo. Mis ojos verdes brillaron un día y, se apagaron otros y nunca por ello, dejaron de ser mis ojos. Entendí que el blanco y el negro eran perfectos compañeros, que la contraposición de frío y el calor en mi boca me hacía salivar; y que si en mi vientre caliente, depositabas un cubito de hielo, mis pupilas tendían a dilatarse. Placer.
Marlene siempre encendía una tenue luz y Stemberg la filmaba, tras esa maravillosa cortina humeante. Volvía a ser el "ángel azul". El espía que ama, la tomó por su cansada cintura y danzó al son de su cuerpo, y de la línea imaginaria que siempre marca el si menor. La luz creó la sombra, la insinuación, sus miradas, el deseo, y sin luz no pudo haber sombra, ni para ellos, oscuridad. Por eso ya no creo en los antónimos, ni en esa luz que llamaban perfecta.
¿Bailamos?
-Por supuesto bailaremos…
Tal vez porque mi cintura está rota, además de cansada, bailar sea un sueño, tanto o más que volar; y subirme en altísimos tacones una forma de crecer. Las líneas imaginarias marcadas por un si menor por un la sostenido o un mi mayor, “son mi mejor son”. A la chica del cuarto ésa (“simamichen”) siempre le gustó jugar entre luces y sombras a ser Marlene, a ser espía. Estar y no estar, perderse, porque perdida es como mejor se siente (mentira, tiene miedo de encontrarse).
Tus ojos los veo siempre: brillantes, curiosos, comprometidos. Verdes como el trigo verde. Los veo acompañados y tras tus gafas.
Marlene sigue por aquí, tras su cortina cada vez más transparente. Pero jamás será un Ángel ni azul, ni rojo (simplemente una mujer), porque ya no cree (si acaso en un par de Ángeles).
Yo espero, siempre espero. Hoy me toca esperar a esa chica feliz, ésa que tú conociste y ¡tan bien recuerdas! Yo apenas, lo único que permanece es la banda musical que suena siempre en su cabeza, los sueños, los libros, la melancolía.

lunes, 16 de febrero de 2009

Dignidad


Como cada noche (de aquellas interminables noches) estaba sola: “y yo me quedaba allí, en medio de aquella sala, vestido el cuerpo, desnuda el alma. Sin poder llorar, sin osar llorar, no me estaba permitido”. Tenía que aguantar estoica las envestidas de aquella fiera. Turbada, ante la bestia de ojos inyectados en sangre, la boca con su lengua estropajosa escupiendo fuego, sus manos con las zarpas amenazantes. Entonces aparecían, esos puntitos luminosos. Poco a poco, todo se desvanecía y, dejaba de oír los rugidos. Escondida, ahí, dentro de ella misma, lloraba quedito y cantaba bajito. Cada vez, le costaba más regresar, una noche, simplemente, no pudo volver.
Durante meses se quedó ida, cobijada dentro de si misma; su madre la llevó al médico, el diagnóstico: melancolía.
Después de tanta oscuridad al fin amaneció. Aquella noche se enfrentó al monstruo, mirándole fijamente a los ojos, lloró hasta sangrarse. Con cada lágrima etérea, la fiera menguaba, así hasta que lentamente desapareció.

viernes, 13 de febrero de 2009

Hoy el aire huele a rosas


¿Has oído el cuento de viejas de que necesitamos un año y un día para saber de verdad, desde el corazón, que alguien ha muerto? Dicen que necesitamos vivir un año entero sin esa persona -su cumpleaños, navidad, etc.- y solo entonces empezamos a aceptar.
Sí, eso dicen, puede que sea así. Hoy hace dos años que no te oigo reír, ni te veo llegar corriendo y marcharte deprisa, como siempre, como entonces. Ya no estás a la hora de la comida hablando por tu móvil, ahí, enfrente de mí, mandándome a callar cuando te pido que comas algo, ya no me tiras un cacho pan, por burlarme de ti y de tu amor. Hace dos años, que ya no me cuentas tus cosas, tus niños, tus dudas, tus reflexiones sobre por qué nosotras siempre damos más, nos damos más, sin condiciones. Hace dos años y algo más, no mucho más (por desgracia te duró poco la alegría) te vi saltar y gritar que te habían dejado fija en la empresa; el mismo que hace, de que ya no me vienes a ayudar a terminar mi trabajo.
Yo te sigo llorando, no a diario, como hace un año, ya ni siquiera me despierto cada noche ahogada en llanto. Pero te sigo llorando, a ratos.
Porque te mereciste mejor vida y una mejor muerte, porque no me resigno, porque no quiero entenderlo. Porque fuiste: una buena hija, una buena madre, una buena hermana, una buena amiga, una excelente compañera, la mejor trabajadora…y siempre, siempre, tan alegre.
Sé que ahí donde estas, cuidas muy bien de alguien, te doy las gracias.
Estoy triste, estamos tristes, ya sabes, todos los que te queremos; pero te prometo no llorar, hoy no. Creo que hoy toca merienda de locas, ya sabes, te esperamos, es en tu nombre.

jueves, 12 de febrero de 2009

Pero yo no soy Penélope


No debí darte mi corazón, lo sé. Ahora, lo tienes, ahí, sin reservas y lo utilizas a tu conveniencia. Siempre que te sientes solo, me buscas, si necesitas consuelo, me llamas. Cuando te encuentras feliz, ni te acuerdas de mí. Si el mundo te abandona, te encuentras perdido, o no sabes adonde escapar…corres hasta mis brazos; porque sabes que siempre te voy a cobijar.
Te escucho paciente, aunque no te dé siempre la razón, te habías alejado de lo verdaderamente importante, demasiados años fuera de tu casa, de su calor. Ahora, estás de nuevo ahí, podrías reconocerme parte del merito. Sigues empeñado en amores viejos, los que te destruyeron, los que no te alentaron en tu camino, en el correcto. Pero te sientes fuerte, claro, me sabes aquí, como la eterna Penélope tejiendo y esperando por ti.

domingo, 8 de febrero de 2009

No te vayas


Después de días viajando por mi imaginación (vestida de un color albero), metida como en una cinta de moebius, donde el dolor genera más dolor…En algún lugar de mi extraña memoria, me encuentro con Pessoa, sentado, medio dormido (como siempre), me dice: “Si un día amase, no sería amado. Basta que yo quiera una cosa para que se muera.” Apenas dos frases que resumen mi estado de ánimo, metida en un círculo vicioso, donde todo cuánto quiero, me abandona o se muere. Aún y con todo, el dolor me hace sentir viva.
Cada noche, me acuesto con la esperanza de que tal vez, mañana ya no tendrás miedo. Cada mañana, me levanto con la alegría de haberte soñado.
Me sorprende el hecho de que mi cama siga oliendo a ti. Y ese aroma a café que me llega envuelto con el olor de tu tabaco.

jueves, 5 de febrero de 2009

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
César Vallejo

lunes, 2 de febrero de 2009

Nocicepción


Hoy me duele el corazón, pero no me quejo, me distrae de otros dolores más viejos.

sábado, 31 de enero de 2009

El dolor acaba, las deudas se saldan...


Lo sabía, porque lo vivió antes.
Lo sabía, que llegaría el día.
Ese día, amanecería y
no le dolería ya nada.
Se sentiría muy extraño,
con esas ganas tontas de vivir,
pero de otra manera.
Entonces, la pensaría, como cada día
desde que la conoce la piensa.
Pero ese día, la pensará de otra forma.
Y correrá a buscarla; seguro de encontrarla,
como siempre.

viernes, 30 de enero de 2009

Instrucciones para centrarme en tí

Amanecen días raros. Días en los que nada nos duele, no debemos nada, nos sentimos en paz con el mundo y con nosotros mismos. Son días extraños por lo único. En esos días prometo mirarte a los ojos, tomar tu mano y pasearte. Prometo aprovechar cada segundo en vivirte, en olerte, en conocerte. Prometo aprender de ti, todo lo bueno, lo que te hace feliz, lo que te hace reír. Prometo paladearte, saborearte, respirarte. En esos días prometo: acariciarte con tus manos, mirarte con tus ojos, escucharte solo a través de tus oídos. Centrarme al fin, en una sola cosa, en ti.

Te Amo


Ante aquella certeza, tan simple, tan fácil, tan amable, no quiso. Negarse a ser feliz era su sino, arrepentirse luego, también. Todo era cotidiano con ella, tan tibio, tan acogedor, tan ideal como solo pasa en los sueños. Tanta obviedad lo asustó y se marchó.

sábado, 10 de enero de 2009

Cuidado de las violetas

Dedicado a:
Alexis Ravelo
y a mi viejo profesor de filosofía:
Don Francisco Mayor
(donde quiera que esté)
Habían acordado cuidarla entre los dos, aquellas violetas, tan bonitas, en su maceta de terracota, recién comprada, en uno de aquellos paseos aireando su amor. Amor, recién estrenado, como su matrimonio, como aquel piso, tan céntrico, tan de muebles caros, tan bien decorado, con ese estilo minimalista, tan del gusto de ambos.
La planta pasó a ocupar un lugar privilegiado en el salón. Al lado del ventanal, encima del buró.
Durante aquel año, él cuidó de abonarla, mientras ella le procuró el riego diario.
Meses más tarde, seguía ahí, en su lugar destacado, en el salón. Con menos flores y algo deslucida.
Ella pensó: ¿la estaré regando lo suficiente? Y dobló la cantidad de agua, extremó los cuidados: limpió sus hojas, la protegió de las corrientes, intentó que le diese el sol pertinente.
Él, ocupado en su trabajo, con un ascenso inmediato, en la compra de un nuevo coche, en fin, en sus cosas. Olvidó su parte del trato (proporcionar el abono adecuado a las violetas).
A veces, reparaba en ella, en lo fea y ajada, que se estaba poniendo. Entonces, protestaba, recriminando a su mujer, el descuidarla. La esposa, angustiada, la ahogaba en agua y extremaba aún más si cabe, sus atenciones. Las raíces podridas, por tanto exceso, la planta mustia, marchita y seca, por defecto.
Ahí seguía el maravilloso piso, con su decoración minimalista, y su magnífico salón. A simple vista, parecía el mismo. Solo que, en el lugar, especialmente elegido, ya no había maceta de terracota, ni violetas, ni.

jueves, 8 de enero de 2009

Happy birthday

Me cuesta, no llorar, al recordar la primera vez que te tuve entre mis brazos.
Antes de los nueve meses, en que fuimos una, a pesar de ser dos, ya te soñaba.
Recuerdos, momentos, etapas, risas, llantos…todo conforta, estos años, en que nos has llenado de felicidad.
Ínventar nuevos mundos, es lo que siempre intenté, para ti, para los otros.
Alguna vez, espero haber acertado. La mayoría de las ocasiones he tenido que ir improvisando.

Moebius y diamantes


Me lo dices siempre…pero no me lo creo. Me cuesta oír halagos, no es falsa modestia. Siempre te escucho, es sencillo, porque eres complejo.

Incrédula, indecisa, insegura a veces. Tú, me conoces, sabes cómo soy. Por eso, me das la palabra justa, la que espero.

Cada momento vivido, es único, cada ser, es único. Tú eres especial y único para mí. Me escuchas, así de simple.

Hay diversas clases de relaciones, distintos amores, alianzas eternas, difícil encontrar la palabra que defina lo que nos une.

Entonces, nacen los libros, para explicar lo que no podemos con una sola palabra. En algún libro lo leí (siento no recordar cual).

La nuestra, espero, algún día, contarla en forma de novela, cuento, relato…sobre todo será un canto a la valiosa amistad; hasta entonces te digo: gracias…

martes, 6 de enero de 2009

Prometo guardarte siempre...



Podría mentirte y mentirme. Decirte: que estaré aquí mañana, como hoy, como siempre, aguardándote con mi mejor sonrisa, mis brazos y mis ventanas bien abiertas. Parar el tiempo y parar mi mundo.
Pero…
Mañana será tarde, quizá, si vienes a buscarme, me habré ido.
Voy recordándome sin ti. Viviendo aquellos días grises, pero tranquilos y, míos tan míos. Días llenos de futuro, de promesas, sin juramentos. Días llenos de esperanza, por el mero hecho de estar viva.
Mañana será tarde, quizá, si vienes a buscarme, me habré ido.
Se acabó el tiempo de la espera, no quiero más esperas, sin ti a mi lado. Y aunque sé, que algún día (me podrá la nostalgia) iré hasta allí, ocuparé tu barra, tu sitio, beberé de aquella copa y hablaré con tus amigos. Lo haré como quién hace un brindis al sol. Como brindo cada día por los míos (los que ya no están).
Mañana será tarde, quizá, si vienes a buscarme, me habré ido.
Me iré a pasear los mismos lugares, visitaré aquellos paisajes, que un día soñé, contigo a mi lado. Pero no estaré sola, sé que ya nunca estaré sola, porque siempre habrá alguien, dispuesto a partirse en dos para que no se apague mi luz. Alguien que, como yo, solo aspire a ser un faro solidario, en medio de tanta loca oscuridad. No me daré por vencida, jamás.
Mañana será tarde, quizá, si vienes a buscarme, me habré ido.
Y sé, que te irá bien, que alcanzarás todo cuanto sueñes. Bailarás en otros cuerpos, leerás en otros libros y escribirás en mil cuadernos. Disfrutarás al fin de esas plazas, paisajes y de ese cielo tan contaminado como anhelado.
También sé, que si al final no encuentras lo que buscas (un poco de autenticidad) y te pueda la soledad. Prenderás la luz de la memoria y los recuerdos fundirás. El tiempo junto a la distancia, coloca todo en su lugar. Ocuparé entonces mi sitio, en tu rincón y pensarás: "¿qué andarás haciendo ahora?”
Mañana pues…
Esta tristeza que inunda mi ser ya no tendrá sentido. Si vienes a buscarme mañana, quizá, ya no estaré.
Ayer, ya no me acuerdo si te amé. Mañana, seguro, habré partido en busca de mis sueños y, seré feliz. Como siempre. Hoy todavía sigo aquí, haciendo lo que más me gusta: vivir en gerundio, es decir, viviendo, salpicando, amando, amando-te.
Mañana será tarde…

lunes, 5 de enero de 2009

domingo, 4 de enero de 2009

De intuiciones y amores imposibles

Una noche haces una llamada y a través del auricular, escuchas la voz más preciosa, la voz soñada, anhelada, con la cual deseas dormirte y ardientemente oír al despertar.
Es una breve charla, intrascendente, precipitada, pero todo el azul del cielo cae sobre tu pobre alma.
Y es así, sin buscarlo, como te llega, tú solo sientes que todo se te enciende dentro. Sabes que es un absurdo enamorarte de una voz. Es otro absurdo tu amor.
Otro día, ya en la noche, lo ves, lo reconoces, una mirada, apenas una sonrisa, aquel gesto tan suyo, ya para siempre inolvidable.
Otra noche, aquella en que el paseo te llevó hasta su cala, a su primer abrazo, a su primer beso... y crees desfallecer de la dicha.
Sabes que es un amor imposible. Te lo grita tu intuición, pero a ti te encanta hacerte la sorda.
Sabes que es imposible cruzar una vida con la otra, que él, no necesita de tu amor, que es solo una quimera, mañana él se irá y no lo verás más.
Sabes que eres afortunada, porque un día tocaste a tu amor, pero también sabes que es imposible tu amor.
“que el amor que le tienes a tu amor imposible no necesita a tu amor imposible”.
Lo sabes y a pesar de todo das gracias por estar viva, por reír, por llorar, por encontrar sin buscar.

¿Bailamos?


Te lo dije: acabaremos bailando y ese baile será un tango. Si acaso ya no lo hicimos, bailando así amarraditos.
Bailando yo el paso.
Bailando tú el ritmo.
Mi boca, bailando en tu boca.
La pasión, bailando en el aire.
La música, bailando arrabalera.
Tus manos, bailando por mis caderas.
Tu mirada, bailando en la mía.
Nuestros cuerpos, bailando figuras.
Nuestros pies, bailando los pasos.
Nuestros corazones, bailando acompasados.
Subimos, bajamos, giramos, volvemos, vamos, nos revolvemos, nos rodeamos, nos paseamos, nos…
¿Bailamos?

miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡San Silvestre, Meigas fora!


Al sentir la magia, las mariposas y toda la tristeza que, ello me producía, dudé, todo en mí, fue duda. Ante tanta incertidumbre, “estar enamorada” era la única certeza.

Un solo hecho: nosotros, podríamos ser, la pareja perfecta; ¡pluscuamperfecta! Porque lo sé, porque nadie antes, ni alguien después, podrá entender nuestra hermosa locura.

También sé porque lo sé, que si no puede ser, no será. Pero permíteme dudar, al fin y al cabo, dudar, es mi obviedad.

De pronto un día, alguien, me propone que, te haga un amarre y, yo me rio, quizá, porque no creo. ¿Qué mayor hechizo para el amor que amar?

Si no puedes amarme, no me amarás. Si mi amor no te basta, si mi amor no me salva, si mi amor no te trae hasta mí, hasta mis alas y mis pies. No quiero: conjuros, ni hechizos, ni amarres, ni lazos, ni siquiera algún brebaje.

El único amarre deseable, nuestros brazos

El único lazo querible, nuestras manos

El único brebaje besable, nuestras bocas

El único conjuro amable, nuestra risa

Que puedo decirte, amor, que tú no sepas, que yo no desee. Compartir extraños pensamientos, con los que alimentamos, a nuestra mente inquieta. Y acompañar silencios, ellos conforman, el mejor desconxuro contra las meigas.


martes, 30 de diciembre de 2008

A Mors


Lo más fácil hubiera sido la verdad. Pero ¿y entonces la vida? No quería su compasión, ni sentir su lastima. Ahora, más que nunca, necesitaba sentirse viva, como aquella noche, como aquel día. Sentirse normal con sus miserias, sus lágrimas, sus risas y, a ratos de, esos algos, parecidos a la felicidad. Era tan sencillo, ser feliz, le bastaba con su compañía, su palabra, su silencio, su mirada. Contemplar serena cada gesto, saboreándolo todo. Compartir: una copa de vino, una lectura, mientras oían de fondo, sus canciones favoritas.
Intervenir de una misma realidad, equivale, a veces, a estar en planos diametralmente opuestos. Por eso sus prisas, sus ansias y sus ganas; combatían con él y, sus desganas, su vísteme despacio y sus mañana, mejor lo dejamos para mañana. Entonces ella reía con la más acogedora sonrisa. Pensaba ¿quién me asegura a mí el mañana? Sí, cierto, hubiese sido más fácil, más oportuno, contarle que: cada nuevo día, al despertar, daba gracias, tan solo, por seguir allí.
Pero, como explicarle: que todo ese miedo sentido por él, al compromiso, a compartir, a volver a amar y quizá incluso, a volver a fallar; no tenía ningún sentido (no con ella).
Distraído, como siempre, ni siquiera se había percatado de aquella sombra perenne, que impávida la acompaña, ni del frío, ni de la guadaña.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Espacio pseudo-euclídeo


En este breve instante en que nuestras miradas
En ese breve instante en que nuestras manos
En aquel breve instante en que nuestras bocas
En este breve instante en que nuestros corazones
En ese breve instante en que nuestro dolor
En aquel breve instante en que nuestras almas
En este preciso, breve, eterno instante en que nuestras vidas se cruzaron.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Paseíto


Navidad : Felicidades...

LUNA
DULCE

PIELROJA DINA EDUARDO MB-MALDINI

LA BRUJITA MOON-LIGHT MARLENE K LISANDRO

KLAUS

HÉCTOR

Gracias a todos, especialmente a Pielroja, de quien tomé prestada la idea.

viernes, 19 de diciembre de 2008

También en navidad

Yo como
Tú comes
El come
Nosotros comemos
Vosotros coméis
¡Ellos no!

"Gloria Fuertes"
(De Mujer de verso en pecho, Madrid: Cátedra, 1996).

jueves, 18 de diciembre de 2008

Cuando muera no te eches a llorar...

Sorprendido de su propio llanto, corrió hasta su espejo y la vio, ahí, en su pupila sentada. Ella, llorando, inconsolable. En cada lágrima, reflejada: su cara, sus ojos, su pupila con la mujer sentada.Frente al espejo, el espejo de agua de sus lágrimas, transformaba en infinitas: lágrimas, ojos, pupilas, mujeres, caras y, en el fondo de todo... su alma atormentada.


martes, 16 de diciembre de 2008

Paleontológicamente hablando

Cuando terminó aquella línea se sintió bien, pero no un Balzac. Miro al sofá, se acomodó y, pensó en un dinosaurio que aparentemente nunca estuvo ahí. Tomó un sorbo de su té y pensó que estaba razonablemente loca (como una cabra) y evidentemente sola, sin llegar a la Gloria (de los) Fuertes, ni con su ayuda. Respiró, profundamente, y se reconoció definitivamente feliz.

La liberación de Campanilla

Aquella mañana soltó la aguja, el hilo y el dedal. Por primera vez se dedicó a ella misma. Acomodó bien sus alas, esparció sus polvos y se dispuso a volar.
Asumió: nunca jamás.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Seducción irreductible


Él le dijo (citando a Oliveiro que citaba a Girondo):… “Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”.
Y, ella, se lanzó desde lo más alto. Pero las alas de su imaginación no evitaron que apareciera,
muertita, en el fondo del acantilado.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Mis pies


Sin embargo...
Me gustan mis pies
Porque reflejan lo vivido.
Me gustan mis pies
porque nunca están cansados.
Me gustan mis pies
porque muchas veces han tropezado.
Me gustan mis pies
porque me llevan lejos, a pesar de mi indolencia.
Me gustan mis pies
porque saltan, corren, brincan.
Me gustan mis pies
porque saben bailar y seguir el compas.
Me gustan mis pies
porque han viajado, han taconeado, han explorado
Me gustan mis pies
porque pisaron la Catedral de Santiago.
Me gustan mis pies
porque a ti te gustan.
Me gustan mis pies
porque como fetiches, los has adorado.
Me gustan mis pies
porque te han acariciado, mucho más que mis manos.
Me gustan mis pies
porque los has besado.
Me gustan mis pies
En fin… Aunque ahora estén hinchados.

Manos

No me gustan mis manos
y debieran gustarme, como me gusta todo aquello que refleja lo vivido.
No me gustan mis manos
por eso mismo, porque no mienten, son el fiel reflejo de lo sufrido.
No me gustan mis manos
porque siempre me duelen, recordándome todo lo que han trabajado.
No me gustan mis manos
porque se me duermen, mientras yo padezco perenne mi insomnio.
No me gustan mis manos
porque siempre están calientes, mientras yo intento permanecer fría.
No me gustan mis manos
porque siempre me delatan, si yo me muestro calma, ellas se agitan, tiritan.
No me gustan mis manos
porque las siento huérfanas, a la espera de otras manos, que enlazar.
No me gustan mis manos
porque se niegan a escribir, lo que mi cabeza se empeña en crear.
No me gustan mis manos…
En fin…
Será porque a veces las siento ¡tan vacías!


jueves, 11 de diciembre de 2008

Libertad de pensamiento

Un día te pensé y una noche te mostraste diferente a lo pensado. Conclusión: el pensamiento es libre (afortunadamente).

martes, 9 de diciembre de 2008

Mareíto

Delante del Hotel Madrid, lugar siempre de algarabía y gentío, me paré una madrugada y lo vi vacío, no sentilo yo así, andaba pelando la pava con un ladrón de besos. Tan eufórica estaba, que andaba medio mareada…las urgencias no son buenas, pero en mi caso (las del centro de salud) razonaron: bajada de tensión, y yo pensando que aquello era pasión...


domingo, 7 de diciembre de 2008

Hoy necesito reparar mis alas

“A mí me pueden encontrar en una fiesta y se me puede ver bailar y reír; pero lo que escribo es muy serio. Sólo cuando muera llegaré a ser visible, y entonces algún editor se inclinará sobre mis manuscritos y hasta quizás pujará por ellos. Pero durante mi vida no hubo ningún escritor ni editor que diera un solo paso para prolongar mi vida o revelar mi obra.”Anaïs Nin.

Me siento culpable de tantas cosas que… tardaría un año y un día en enumerar, pero de lo que no me siento culpable es:
De intuir y aún así perder, ignorar.
De dar, de darme, sin contrapartidas.
De tirarme al tanque, hubiera o no agua.
De equivocarme una y otra vez.
De querer leer más, saber más, vivir más.
De lo que no me siento culpable es: de sentir, lo que sea, pero sentir y de engañarme a veces a propósito para seguir.
De lo que no me siento culpable es: de creer, de creer en mí y de creer en ti.
Seguiré creyendo en una melodía, en un paisaje, en un recuerdo, en un te quiero, en un instante vivido a tu lado.
Seguiré creyendo que, valió la alegría, parir con dolor, porque después vino la vida, de vuestras vidas.
No me siento culpable de preocuparme en demasía por todo; porque de todo lo que me preocupo, es importante para mí.
No me siento culpable de llorar por el mundo, porque yo en muchas ocasiones le hice llorar.
No me siento culpable de ser obstinada, ni de creer en la justicia, por encima de nada o de todo.
No me siento culpable por dañarme yo, por apartarme yo, antes de que tú te caigas, antes de que nada te dañe.
No me siento culpable en fin… de ser como soy.
Pero te digo: que de lo que jamás me sentiré culpable, es de querer volar.
Sobre todo, de lo que no me siento culpable, es de haber sido capaz, al menos por una vez, de llegar a conocer lo que significa Amar.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Mirada


Ella, lo amó, lo amó hasta quedarse ciega. Y, en ese estado, deseó que, si alguna vez veía de nuevo, fuese a través de los ojos de su amado. Una noche, mientras él se miraba ante su espejo, su deseo le fue concedido, desde entonces lo aborrece.

Al este del edén

Era en unos de esos salones repleto, de tantas pinturas valiosas y libros, donde él, trabajaba. Ella, se convirtió, en su sombra, en su alma, silenciosa a veces, risueña y charlatana otras, llenando todo de felicidad, casi sin saberlo, sin darse importancia… ella le había devuelto la vida.

Pero escuchemos, por un instante, sus pensamientos:

_"Y yo, me quedaba ahí, quieta, sin atreverme casi a respirar. Lo intuía, estaba asistiendo al nacimiento, de algo, que daría más tarde sus frutos. Él, entraba como en una especie, de trance, donde sus dedos no podían seguir a su imaginación, a todas las palabras e imágenes que, se agolpaban en su cabeza. De pronto, me miraba, pero sin verme, entonces, yo podía ver todo ese mundo, esa vida que él, estaba creando. Sé, que él, al observarme, como de reojo, ahí, a su lado, le relajaba, le inspiraba. Eran momentos cotidianos del día o de la noche, (como cualquier pareja, sentados frente al televisor) en la que yo asistía al nacimiento de todas esas historias, que luego, se transformarían en un libro, novela o guión... ¡y eso era vivir! quizá, eso era Amar. Amar al escritor por encima de cualquier cosa, el hombre, casi ni existía, el hombre, era gris, escurridizo como una anguila, extraño, taciturno, pero era mi hombre, el que encerraba al otro y, yo no podía hacer otra cosa, que no fuera... Amarlo".

martes, 2 de diciembre de 2008

Hoy te doy mi palabra


Te lo dije y no puedo faltar a mi palabra:
Para nada voy a cambiarte ni quiero que tu vida sea otra. Entonces yo elegí trato, por ahora, tú eliges truco y desapareces como buen mago.
Según recuerdo, jamás paseamos de la mano ¿o sí? Jamás fuimos atados por nuestras muñecas, jamás cocinamos, ni fuimos al campo, ni a la playa, ni al cine, ni siquiera al teatro.
¡Sin embargo hicimos tantas! Leer, escribir, oír música, casi bailar, almorzar, cenar, pasear, comprar, dormir y casi desayunar.
Aunque compartimos la noche más mágica del año: la de San Juan, no llegamos a saltar sobre el fuego ni tras.
Siempre hemos hablado y nunca nos ha de faltar la palabra dada.