Mostrando entradas con la etiqueta Al este del Edén. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Al este del Edén. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de mayo de 2009

Escrito en el espejo

Me estoy volviendo loca, y ésta canción sonando…Nadie me ha escrito nada, ni nadie jamás me ha cantado. No quisiera verme más vieja, sin haber amado. Sin saber lo que se siente cuando amas y te aman. Ya sé, lo sé, que no creo ¿y? No creer que la tierra es redonda no la convierte en cuadrada, quizá digo, que no creo, para consolar mi alma. Tú, que sabes escribir las cosas que a mí me llenan. Escribe, por favor, lo que siento. Siquiera si no conozco el amor, alguien me habrá escrito algo. Cántame, y hazlo, con tu guitarra, cántame, algo bajito, mejor me cantas al alba, delante de aquel espejo donde Gato nos miraba. Cántame, algo de Silvio, mientras huelo tu almohada. No sé, que otras palabras podría darte, aparte de: los espejos, la guitarra, Gato, tu almohada, el amor -que no conozco-. La hostilidad de este mundo, que cuando no la aguanto, me escondo, me escondo dentro de mí, ahí, pero muy al fondo. Entonces vivo otra vida, es la vida de mis sueños; por eso, siempre me creí rara, hasta que te conocí. Ahora, cuando me escondo, en el fondo de mi alma, espero encontrarte allí, para que me cuentes bajito: de que afuera no pasa nada, no sé qué más me dirías seguro que empezaría por: “Si...y después un condicional”. Me siento tan pequeñita, tan ignorante, tan necia, no sé si tendré tanto tiempo, para aprender tantas cosas, tantas cosas que no sé.
Y es cuando alargo mis brazos, tan abiertos, qué no sé...

domingo, 8 de marzo de 2009

Fantasía


Y colgada se quedó: así la pensé, la deliré, la acaricié. Esperando por ti, a que me arrancaras las vestimentas de hombre y, ataras mis manos a la espalda con tu corbata, a modo de cadena. La música jazz, el piano, tu guitarra, el humo del cigarrillo envolviéndolo todo, las copas de vino. El deseo, las espirales, la muerte que llega, la noche que se acaba, el poema que se aleja.


miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Fue un sueño?

Nosotros
Inventamos, imaginamos, improvisamos
Deseos, delirios, dislates
Indefectiblemente
Llenos de
Lluvia
Oportuna, ocurrente, ocasional
Salpicando sueños, solazando sufrimientos, solapando soledades.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El hombre de su vida


Desde la primera mirada, lo presintió: sólo le traería complicaciones, pero nada la disuadió de que era el hombre de su vida.
Decidida, como siempre, a conseguir cuanto se proponía, tuvo que ser mil mujeres en una. Cada día algo nuevo, distinto, sorprendente, sugestivo, mágico, una nueva historia —cual sherezade amateur— porque él era tan complejo que una sola le sabría a poco.
Así, se vio inmersa entre múltiples personalidades. Iba de la alegría al llanto. De la sexy y explosiva a la púdica y cándida. De la dómine a la aprendiza. De la culta a la profana. De la rica a la pobre. De la triunfadora a la frustrada. De la optimista a la pesimista. De la sociable a la asceta. De la desconocida a la celebérrima. De la cuerda a la loca. De la guapa a la fea. De la joven a la vieja. De la gruesa a la enjuta. De la centrada a la mayor despistada.
Cada día una. Cada noche otra.
Acabó perdida. Primero dejó el trabajo, luego la comida, mas tarde su aseo. En tan lamentable estado se inventó ser una vagabunda.
Pero él nunca la vio en ninguna de aquellas mujeres, seguía fantaseando con otra. Una mujer madura con cara y ojos de niña (en los cuales creía leer: dame amor) que un día le vendió un poco de autenticidad. Quizás cuando más falta le hacía.
Sigue también un poco perdido, abrigando esperanzas con la cobija de la monotonía.
Hoy le pareció volver a verlo en aquel señor tan triste que se acercó a ella. Sus miradas se cruzaron y, por un segundo, creyó que le decía algo, pero sólo fue el ruido de la limosna en el cacharro.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Búscalo

No lograba entender como alguien que había viajado a los cinco continentes podía ser tan conformista. Pero lo admiraba, lo necesitaba. Su tranquilidad su aparente felicidad.
Cuando su mundo se resquebrajaba, él siempre estaba ahí, para colocar la tierra firme bajo sus pies. Cada vez que su cabeza le volaba con sus pájaros, sus sueños, su banda sonora, él acudía con su para para stop, aplicando su lenitivo. Filosofo, equilibrado, sereno.
Por eso, cuando la dichosa melancolía se le pegaba en el alma, como la humedad al cuerpo, en un día bochornoso, o cuando la vida de pronto volviase hostil, acudía a su risa, a su oído y a su bálsamo.
Por eso, aquella noche, le sorprendió descubrir otro Él. Un Él, que a veces, fantaseaba como ella y se negaba a pensar demasiado, para no salir corriendo sin parar, hasta alguno de aquellos lugares, conocidos año tras año durante las vacaciones.
Había un par de ciudades donde viviría sin pensarlo. ¿Con ella? Eso no lo dijo. Porque la conoce muy bien, porque la sabe capaz de coger el primer avión hacía su fantasía y mandarle una postal diciendo: aquí te espero, justo en el punto donde convergen los sueños.

martes, 21 de octubre de 2008

Deseo en estado puro


Él la buscó, la buscó sin saberlo desde mucho antes de saber de ella. La buscó en sus sueños. La imaginó en otras caras, otros cuerpos. Durante épocas, le pareció haberla encontrado y, se engañó siendo feliz a ratos.

Cuando por fin la encontró, el miedo le invadió, y solo quiso alejarse, pero lo supo, era ella, la mujer soñada, anhelada. Deseo en estado puro. Él lo sabía, sería su mayor certeza; le hizo antes el amor a su cerebro que a su cuerpo.

Nadie como él, supo entrar en el fondo de su mente, de sus placeres ocultos. Nadie como ella, le llenaba tanto su cabeza. Ella, siempre ella, con sus palabras, con su pasión. Ella,la mujer soñada: Deseo en estado puro. Puro deseo, sin estado, sin gobierno. Que otra cosa podía hacer sino dejarse arrastrar por la anarquía por la dictadura de sus besos.

sábado, 16 de agosto de 2008

Al este del Edén


Qué no daría por escaparse hasta aquella villa al este del Edén (villa abandono, villa soledad) para ella villa placer. ¡Ironías mire usted!

La primera vez que la visitó lo ignoraba todo. Su intuición le gritaba, como siempre y como siempre hacía oídos sordos.

¿Cuántos años habían pasado? Muchos, demasiados; ahora quería disfrutar ese momento, durara lo que durara.

A pesar de que, el despiste en ella es natural. ¡Amigo mío! como capta los pequeños detalles, la pequeña bici en uno de los porches, marcos vacíos sin fotos, sin litografías; dejados sobre alguna mesa. Productos de aseo infantil en uno de los cuartos de baños en la planta principal.

En la noche podía oír la risa infantil, sus juegos. A veces, más de un niño, más de un juego.

La vida en la casa era apacible (aparentemente), parecía el inicio de algo: cenas románticas, vino, veladas musicales, libros, lecturas y, las charlas hasta el amanecer. No queriendo apenas dormir, estirando el poco tiempo para compartir.

Le gustaba pasear por los salones contemplando todas aquellas pinturas, tan valiosas, que él, con tanta naturalidad explicaba. El brillo en sus ojos, la admiración, las ganas de vivir, de amar… todo lo salpicaba.

domingo, 20 de julio de 2008

Salpica


Era un siete de Junio, le mandó un sms: -No te vayas sin mi. La recogió con su coche, cenaron. Luego, paseando, la llevó hasta su vieja casa, junto aquella calita de piedras al final de las Canteras. La casa de su niñez ¿Feliz? -Él habla poco de si mismo, pero sus ojos dicen mucho. Ella, habla mucho de todo, sus ojos apenas dicen nada, son el espejo donde se proyectan los otros.

Miraban al mar oscuro como salpicaba, hacia frío, la abrazó, sintió que se fundían sus dolores, esos que les hicieron buscarse sin conocerse. En ese instante nació “algo” que nada tiene que ver con el amor, ni la amistad, ni siquiera con la pasión.

Es otro sentimiento rara vez se da solo nos salpica.