miércoles, 8 de agosto de 2012
Costuras en el alma
martes, 17 de mayo de 2011
jueves, 9 de diciembre de 2010
Clown
Hay días raros por inesperados, días llenos de felicidad y de esperanza. Luego están estos otros que se te pegan al alma en forma de tristeza como ese chicle al zapato. Y son en días como estos, que te quedas ante tu espejo; esperando a que pase algo o alguien que te brinde una sonrisa en forma de curita. Una caricia que suavice esta melancolía. Unos labios que borren esa lágrima.
Hay días en los que ya no puedes más con tu nariz de payaso.
martes, 19 de octubre de 2010
Abierto en canal
jueves, 9 de septiembre de 2010
Cola de cometa

Luego le sigue el olor del pan. Una hogaza recién horneada huele a blanco opalino, a día de fiesta. Al aire caliente en tus manos en un día helado.
Hay olores que uno recuerda cuando se encuentra fuera. El más añorado: la comida casera. La comida de casa huele a amarillo sopa, a día de domingo. Huele al ruido de tu madre trasteando en la cocina. Huele a su sonrisa. Huele a sus manos.
Luego están los olores de las ciudades.
Lisboa, huele a Pessoa, al Café Aarcade do Marhino, al sol de la mañana dando en tu cara. Huele al color brillante de la alborada, ése tan anaranjado que te agranda el alma.
También huele a dulce. Lisboa, me huele tan dulce como el sabor de tus labios.
Lisboa, huele toda a una patina dorada, a Fados.
Madrid, me huele a metro, a cañas, a bocadillo de calamares.
El metro huele al color gris, al aire viciado, me huele a mi hermano perdiendo un zapato.
Las cañas huelen a frio, a espuma blanca, a la risa de los amigos.
El bocadillo de calamares huele a mar ése que Madrid, no tiene.
Madrid, huele a mi infancia, a Plaza Mayor, a un paseo en barca. Me huele al color verde, el de los ojos de mi primer amor. Me huele sobre todos los olores... a mis once años.
¿A qué huele Las Palmas?
Principalmente a verde mar. Mi ciudad huele al azul del cielo y a blanco cal. Huele al rojo inglés de sus fachadas y al amarillo albero. Huele a nuestro carácter isleño, a los brazos abiertos ante el forastero. Huele a la pasión de una Isa, y a la triste nostalgia de la Folía. A la alegría de mi gente y al mestizaje. Canarias, entera huele a ese soplo suave de la primavera.
¿A qué huelo yo?
A la brisa fresca que te da en la cara. Al aire caliente de nuestros alientos mientras nos besamos. Al calor de mi espalda cuando me abrazas en la mañana. Huelo al color rojo, a sonrisa naranja, a esa niña que sueña, a esa mujer cansada. A la mujer que ama. A la madre protectora que guarda los dientes de leche de su progenie en una caja, junto con otra donde esconde los ombligos. Dicen las viejas que eso los protege y que así nunca le pasará nada. Huelo a ese café que espera para ser tomado.
Y ahora te pregunto: ¿a qué huele una cola de cometa?
Cola de cometa, cola de cometa…todo el día repicando en mi cabeza.
jueves, 18 de marzo de 2010
No hago otra cosa
Y recuerden lo que decía Chandler sobre Hemingway:
En medio de este caos encuentro siempre a mí mejor yo, ese que sigue creyendo en ti y en mí. Ese yo que vuelve una y otra vez a aquella noche, a aquel paseo, a tu vieja casa, a nuestros recuerdos. No me conformo, nada me conforta, nada quiero. Sé que todos empiezan a mirarme mal, a no creer nada de lo que digo y cual cinta de Moebius ven de mí sólo una cara, la más patética. Sé -por sus ojos-lo que piensan. Los oigo cuando me creen ausente, me tachan de loca, de ida, de excéntrica.
Amor, mi amor, no te conocen, no me conocen. ¿Acaso es cuerdo el amor? ¿Son cabales los amantes? Estamos de acuerdo en algo: me niego a no sentir. Por eso salgo en tu busca una y otra vez, sin miedo a que la oscuridad de la noche me atrape, de que la luz del sol me ciegue. Y grito tu nombre y corro hasta tu encuentro, me arrancó el corazón y te lo ofrezco porque me basta con el tuyo para seguir latiendo.
No entienden que necesite disfrazarme cada noche en el cigarro que te fumas, en el humo que exhalas, convirtiéndome así entre las filigranas en tu Colibrí. A quién le importa si el torrente de pasiones me arrastra hasta ahogarme, tratando de salvar: la flor de tu risa, el abrazo de tus ojos, las miradas que se desprenden de tus manos (abiertas) y tus puños (apretados).
Y claro, imposible entender de lo que hablo si nadie al parecer cree en las musas.
jueves, 11 de febrero de 2010
Grotowski
Teatro, lo tuyo es puro teatro, pero un teatro muy enmarañado, entrelazado, virtualizado…Te busco y no te encuentro en medio de tanta nube ¿web?Teatro, lo mío es puro teatro, pero si acaso sea más ¿Grotowskiano?
Me atraen las palabras, vivo y muero por ellas, me da igual el envase que las contenga: libros, libretas, libretos, guiones, periódicos, revistas, gacetillas, panfletos, recetas, canciones… Me gustan hasta las de a 30, 60 y 90 (no hubiera o hubiese subsistido sin ellas) y por supuesto el teatro...
¡Ah teatro, lo nuestro es puro teatro!
Y sí cómo te decía; cómo te iba diciendo: me presenté ante ti desnuda, sin escenografía, sin iluminación, sin música… Sin técnica alguna. Hasta sin maquillaje a cara lavada es decir, pobre como lo fui, como lo soy e irremediablemente seré.
Teatro, lo tuyo y lo mío es purito teatro…Y despojada de todo elemento superfluo me concentro en ti, para que te veas en mí, porque me vea en ti, en la esencia de lo que un día creí… En lo más puro.
Encontrando códigos morales totalmente ascéticos. Te leí, te sentí y cual Fausto moderno llegaste al éxtasis a través de mi pasión. Ahora estoy preparada para el martirio; mi condenación eterna. Seré el Mefistófeles hembra y entonaré una marcha triste mientras Mefistófeles macho te carga a su espalda camino de la Cruz.
Y ya sin alianzas ni nuevas ni eternas, podremos recordar instantes esta vez sí; viejos y eternos: el primer beso, el segundo paseo, el último vino compartido.
¡Ah, carajo! No me vengas ahora con la vaina de que me repito, hoy no hablo de abandono quizá mañana, pero hoy no. Sabes, mañana no tampoco. Hoy sí, hoy también todo es teatro, la vida es puro teatro.


