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martes, 2 de noviembre de 2010

Donación

Mis pupilas azules que tanto gustaban de clavarse en las tuyas, te esperan. Ahora son lo único que vive de mí.

Nota a Julio

El frio al igual que el matrimonio complica siempre las cosas. En ambos casos mejor no usar pullovers. Luego si pasa lo que pasa, no culpes a nadie.

martes, 23 de febrero de 2010

Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Julio Cortázar

jueves, 1 de octubre de 2009

Memento mori

Rafael Arozarena Doblado (Santa Cruz de Tenerife, 4 de abril de 1923- ibídem, 29 de septiembre de 2009) fue un escritor español, poeta y prosista. La obra de Arozarena está considerada, tanto por el público como por la crítica, como una de las contribuciones más interesantes a la literatura canaria de la segunda mitad del siglo XX.

Sus inicios están ligados a autores como Víctor Galtier o Víctor Zurita; en los años cincuenta y junto a otros escritores tinerfeños (como Isaac de Vega, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón) forma parte del grupo fetasiano, que en medio de la opresiva realidad de los años del franquismo desarrolló una visión sobre la literatura, el ser humano y su difícil relación con el mundo que constituye una pieza fundamental de la cultura canaria contemporánea.

En 1988 obtuvo junto a Isaac de Vega el Premio Canarias de Literatura. En el año 2000 ingresa en la Academia Canaria de La Lengua.La obra de Rafael Arozarena (traducida al alemán, rumamo e italiano) abarca tanto la poesía como la novela. Dentro de este último ámbito, [[Mararía (novela)] es su obra más conocida, de gran relevancia en su tierra, donde es considerada como una obra clásica de la literatura canaria. Fue llevada al cine en 1998 por el director Antonio José Betancor, con la actriz lanzaroteña Goya Toledo en el papel de Mararía y con música del cantautor tinerfeño Pedro Guerra.

Rafael Arozarena realizó además abundantes colaboraciones en la prensa de las islas Canarias.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Arena y Espuma

Mi casa me dice: no me dejes porque aquí mora tu pasado, y el camino me dice ven y sígueme porque soy tu futuro.
Y yo le digo a mi casa y al camino: no tengo pasado ni futuro. Si me quedo habrá un deseo de marcha en mi estancia. Y si me voy habrá un deseo de estancia en mi partida. Sólo el amor y la muerte transforman todas las cosas.
Gibran Khalil Gibran

lunes, 6 de julio de 2009

El lado oscuro del corazón


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Oliverio Girondo

lunes, 18 de mayo de 2009

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

sábado, 16 de mayo de 2009

Tu más Profunda Piel

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas. No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacia de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.
Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste " Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo. Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada. Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.

Julio Cortazar

domingo, 3 de mayo de 2009

Amor 77

Y después de hacer todo lo que hacen,
se levantan, se bañan, se entalcan,
se perfuman, se peinan, se visten,
y así progresivamente
van volviendo a ser lo que no son.
Julio Cortazar

sábado, 11 de abril de 2009

"Ahí te vas con tu sambenito"

Mario Vargas Llosa opina: "La vasta producción de Corín Tellado quedará como muestra de un fenómeno sociocultural". Y eso es lo que no se puede negar a esta autora: su condición de fenómeno sociológico, más allá de sus modas, culturas y los momentos históricos que atraviesan sus numerosos lectores.
Palabras de Corín:
"Dicen que no es fácil vivir de la literatura, pero en cambio yo llevo 53 comiendo de ella; para bien o para mal, soy una autora que cuenta historias, con amor, con desamor, con tragedias, con lágrimas o con risas, siempre he buscado la mejor forma de entretener al público lector, ese gran público como se le suele llamar, que es el que nos alza o nos mengua, porque según les agrademos, así se multiplican las ventas. (...)
He buscado en mi mente la motivación de este afán al trabajo y he de confesarme a mí misma que soy trabajadora de nacimiento, que me gusta lo que hago y que quiera Dios que lo siga haciendo hasta la víspera de mi muerte, o como suele decirse, que me permitan morir con las botas puestas, en este caso será pluma en ristre, para inventar una historia nueva."

lunes, 23 de febrero de 2009

Poema consejo

I
Este amor que quiere ser
acaso pronto será;
pero ¿cuándo ha de volver
lo que acaba de pasar?
Hoy dista mucho de ayer.
¡Ayer es Nunca jamás!
II
Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar:
la monedita del alma
se pierde si no se da.

Antonio Machado

jueves, 5 de febrero de 2009

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
César Vallejo