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martes, 17 de mayo de 2011

Inmarcesible

Quizá la vida, la felicidad, sea la simple suma de momentos. Eternos instantes donde la alegría es plena. Por eso hay que gravar a fuego en la memoria cada detalle, cada caricia, cada gesto… Para saborearlo cuando el día muere en ese duermevela en que realidad y sueños se confunden.

Quizá ese sea el motivo por el qué ella le observa cuando duerme tranquilo, mientras lee absorto o conduce atento.

Desde el salón vigila sus movimientos en la cocina, disponiendo café para dos, siempre para dos.

Piensa que nunca le ha parecido tan lejano y bello como en ese instante buscando el encuadre perfecto, la luz adecuada, la tensión, los planos… Creando y creyéndola inalcanzable.

lunes, 24 de enero de 2011

Nuevo y mejorado


Siempre había soñado con echar raíces en algún lugar. Vagabundo perenne, soñador caduco, superviviente de vidas prestadas. Sin ramas donde algún pobre y loco colibrí pudiera hacer su nido, sin flor que se llevara la corriente, sin la capacidad de amar y, sin progenie a quien cuidar.

Se fue transformando en un ser lóbrego, misántropo, pancista… En medio de la nada de un mundo imaginario, tramado, falso. Empezaron a crecerle unos extraños apéndices. Mientras esto pasaba los otros se mofaban de él.

Todos los que residen en sus vidas, con sus ramas, con sus flores, con sus amores y su prosapia.

Y ahí sigue, colgado (y reprobado) en el espacio virtual. Eso sí, por fin ha conseguido echar raíces, esas con las que siempre había soñado.

jueves, 11 de febrero de 2010

Grotowski

Teatro, lo tuyo es puro teatro, pero un teatro muy enmarañado, entrelazado, virtualizado…Te busco y no te encuentro en medio de tanta nube ¿web?
Teatro, lo mío es puro teatro, pero si acaso sea más ¿Grotowskiano?
Me atraen las palabras, vivo y muero por ellas, me da igual el envase que las contenga: libros, libretas, libretos, guiones, periódicos, revistas, gacetillas, panfletos, recetas, canciones… Me gustan hasta las de a 30, 60 y 90 (no hubiera o hubiese subsistido sin ellas) y por supuesto el teatro...
¡Ah teatro, lo nuestro es puro teatro!
Y sí cómo te decía; cómo te iba diciendo: me presenté ante ti desnuda, sin escenografía, sin iluminación, sin música… Sin técnica alguna. Hasta sin maquillaje a cara lavada es decir, pobre como lo fui, como lo soy e irremediablemente seré.
Teatro, lo tuyo y lo mío es purito teatro…Y despojada de todo elemento superfluo me concentro en ti, para que te veas en mí, porque me vea en ti, en la esencia de lo que un día creí… En lo más puro.
Encontrando códigos morales totalmente ascéticos. Te leí, te sentí y cual
Fausto moderno llegaste al éxtasis a través de mi pasión. Ahora estoy preparada para el martirio; mi condenación eterna. Seré el Mefistófeles hembra y entonaré una marcha triste mientras Mefistófeles macho te carga a su espalda camino de la Cruz.
Y ya sin alianzas ni nuevas ni eternas, podremos recordar instantes esta vez sí; viejos y eternos: el primer beso, el segundo paseo, el último
vino compartido.
¡Ah, carajo! No me vengas ahora con la vaina de que me repito, hoy no hablo de abandono quizá mañana, pero hoy no. Sabes, mañana no tampoco. Hoy sí, hoy también todo es teatro, la vida es puro teatro.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Arena y Espuma

Mi casa me dice: no me dejes porque aquí mora tu pasado, y el camino me dice ven y sígueme porque soy tu futuro.
Y yo le digo a mi casa y al camino: no tengo pasado ni futuro. Si me quedo habrá un deseo de marcha en mi estancia. Y si me voy habrá un deseo de estancia en mi partida. Sólo el amor y la muerte transforman todas las cosas.
Gibran Khalil Gibran

viernes, 30 de enero de 2009

Instrucciones para centrarme en tí

Amanecen días raros. Días en los que nada nos duele, no debemos nada, nos sentimos en paz con el mundo y con nosotros mismos. Son días extraños por lo único. En esos días prometo mirarte a los ojos, tomar tu mano y pasearte. Prometo aprovechar cada segundo en vivirte, en olerte, en conocerte. Prometo aprender de ti, todo lo bueno, lo que te hace feliz, lo que te hace reír. Prometo paladearte, saborearte, respirarte. En esos días prometo: acariciarte con tus manos, mirarte con tus ojos, escucharte solo a través de tus oídos. Centrarme al fin, en una sola cosa, en ti.

sábado, 10 de enero de 2009

Cuidado de las violetas

Dedicado a:
Alexis Ravelo
y a mi viejo profesor de filosofía:
Don Francisco Mayor
(donde quiera que esté)
Habían acordado cuidarla entre los dos, aquellas violetas, tan bonitas, en su maceta de terracota, recién comprada, en uno de aquellos paseos aireando su amor. Amor, recién estrenado, como su matrimonio, como aquel piso, tan céntrico, tan de muebles caros, tan bien decorado, con ese estilo minimalista, tan del gusto de ambos.
La planta pasó a ocupar un lugar privilegiado en el salón. Al lado del ventanal, encima del buró.
Durante aquel año, él cuidó de abonarla, mientras ella le procuró el riego diario.
Meses más tarde, seguía ahí, en su lugar destacado, en el salón. Con menos flores y algo deslucida.
Ella pensó: ¿la estaré regando lo suficiente? Y dobló la cantidad de agua, extremó los cuidados: limpió sus hojas, la protegió de las corrientes, intentó que le diese el sol pertinente.
Él, ocupado en su trabajo, con un ascenso inmediato, en la compra de un nuevo coche, en fin, en sus cosas. Olvidó su parte del trato (proporcionar el abono adecuado a las violetas).
A veces, reparaba en ella, en lo fea y ajada, que se estaba poniendo. Entonces, protestaba, recriminando a su mujer, el descuidarla. La esposa, angustiada, la ahogaba en agua y extremaba aún más si cabe, sus atenciones. Las raíces podridas, por tanto exceso, la planta mustia, marchita y seca, por defecto.
Ahí seguía el maravilloso piso, con su decoración minimalista, y su magnífico salón. A simple vista, parecía el mismo. Solo que, en el lugar, especialmente elegido, ya no había maceta de terracota, ni violetas, ni.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Espacio pseudo-euclídeo


En este breve instante en que nuestras miradas
En ese breve instante en que nuestras manos
En aquel breve instante en que nuestras bocas
En este breve instante en que nuestros corazones
En ese breve instante en que nuestro dolor
En aquel breve instante en que nuestras almas
En este preciso, breve, eterno instante en que nuestras vidas se cruzaron.