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lunes, 30 de mayo de 2011

Aniversario

No he podido dormir. Toda la noche insomne. Mi memoria se empeñó en recordar cada instante, cada palabra, cada caricia, cada sabor, cada beso. Me levanté varias veces, bebí agua, me mojé las manos, la cara… Me mire en el espejo y no me reconocí sin ti. Tomé unos de los libros de mi mesita, pero las letras bailaban se desbarataban y reconvertían en pájaros, en ojos, en manos, en risas dibujadas… Y volvía a tu recuerdo una y otra vez.

Percibía la arena húmeda en mis pies y el murmullo de olas. Me llegaba el aroma a sal mezclado con tu olor. Sentía tu mano apretando mi mano y tu brazo ciñendo mi cintura. Aquella playa se hizo eterna y mi corazón desbocado en lucha con las mariposas de mi panza.

Y la noche dándose la vuelta abrió la puerta a la mañana y ésta me encontró cansada y con ojeras llorando sobre mi almohada. Me vestí como pude y compré tus flores preferidas.

Y aquí estoy, lanzándolas a este mar del que tanto gustabas. La brisa que mueve mi pelo se me parece a la punta de tus dedos. El siroco en mi cuello se me antoja tu aliento. Los alisios me susurran al oído cómo tú lo hacías.

Una pardela se acerca y brinda conmigo. Me has dejado tan sola pero tan sola que ya ni tu fantasma me visita.

viernes, 18 de febrero de 2011

Metamorfosis

Cada tarde sentada a su sombra le llora sus penas, contándole de sus soledades y de sus sueños. Quizá nunca encontrará, al hombre anhelado, al amor idealizado. Y aquel árbol flechado le pide a los dioses un milagro.

Ahora cada día las lágrimas de aquella lánguida mujer son su alimento y sus promesas el humus necesario para su crecimiento.

Poco a poco su tronco deja de ser armadura rígida y torna en otro que, contiene vísceras, músculos, piel, huesos…

Mañana terminará su mutación e indefectiblemente podrá abrazarla y ofrecerle su adoración.


lunes, 24 de enero de 2011

Nuevo y mejorado


Siempre había soñado con echar raíces en algún lugar. Vagabundo perenne, soñador caduco, superviviente de vidas prestadas. Sin ramas donde algún pobre y loco colibrí pudiera hacer su nido, sin flor que se llevara la corriente, sin la capacidad de amar y, sin progenie a quien cuidar.

Se fue transformando en un ser lóbrego, misántropo, pancista… En medio de la nada de un mundo imaginario, tramado, falso. Empezaron a crecerle unos extraños apéndices. Mientras esto pasaba los otros se mofaban de él.

Todos los que residen en sus vidas, con sus ramas, con sus flores, con sus amores y su prosapia.

Y ahí sigue, colgado (y reprobado) en el espacio virtual. Eso sí, por fin ha conseguido echar raíces, esas con las que siempre había soñado.