NosotrosInventamos, imaginamos, improvisamos
Deseos, delirios, dislates
Indefectiblemente
Llenos de
Lluvia
Oportuna, ocurrente, ocasional
Salpicando sueños, solazando sufrimientos, solapando soledades.
Nosotros
-Me he vuelto una especie de espía. Un espía que te amó, sin amarte... que te disfrutó y disfruta con medida y, que aún ahora te sigue viendo detrás de esa cortinilla, caduca y fina desde la que siempre se vislumbró tu curiosa sombra curvilínea. Simamichen detrás de su cortina. Mi falta de tiempo es la excusa para sólo acercarme a ratitos y hoy, con menos tiempo que nunca, me he lanzado a escribir, un sencillo buenos días y, un complejo gracias; por este delicioso momento matutino. Me brillaron los ojos.



Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Amanecen días raros. Días en los que nada nos duele, no debemos nada, nos sentimos en paz con el mundo y con nosotros mismos. Son días extraños por lo único. En esos días prometo mirarte a los ojos, tomar tu mano y pasearte. Prometo aprovechar cada segundo en vivirte, en olerte, en conocerte. Prometo aprender de ti, todo lo bueno, lo que te hace feliz, lo que te hace reír. Prometo paladearte, saborearte, respirarte. En esos días prometo: acariciarte con tus manos, mirarte con tus ojos, escucharte solo a través de tus oídos. Centrarme al fin, en una sola cosa, en ti.
Dedicado a:

Una noche haces una llamada y a través del auricular, escuchas la voz más preciosa, la voz soñada, anhelada, con la cual deseas dormirte y ardientemente oír al despertar.
Al sentir la magia, las mariposas y toda la tristeza que, ello me producía, dudé, todo en mí, fue duda. Ante tanta incertidumbre, “estar enamorada” era la única certeza.
Un solo hecho: nosotros, podríamos ser, la pareja perfecta; ¡pluscuamperfecta! Porque lo sé, porque nadie antes, ni alguien después, podrá entender nuestra hermosa locura.
También sé porque lo sé, que si no puede ser, no será. Pero permíteme dudar, al fin y al cabo, dudar, es mi obviedad.
De pronto un día, alguien, me propone que, te haga un amarre y, yo me rio, quizá, porque no creo. ¿Qué mayor hechizo para el amor que amar?
Si no puedes amarme, no me amarás. Si mi amor no te basta, si mi amor no me salva, si mi amor no te trae hasta mí, hasta mis alas y mis pies. No quiero: conjuros, ni hechizos, ni amarres, ni lazos, ni siquiera algún brebaje.
El único amarre deseable, nuestros brazos
El único lazo querible, nuestras manos
El único brebaje besable, nuestras bocas
El único conjuro amable, nuestra risa
Que puedo decirte, amor, que tú no sepas, que yo no desee. Compartir extraños pensamientos, con los que alimentamos, a nuestra mente inquieta. Y acompañar silencios, ellos conforman, el mejor desconxuro contra las meigas.


Cuando terminó aquella línea se sintió bien, pero no un Balzac. Miro al sofá, se acomodó y, pensó en un dinosaurio que aparentemente nunca estuvo ahí. Tomó un sorbo de su té y pensó que estaba razonablemente loca (como una cabra) y evidentemente sola, sin llegar a la Gloria (de los) Fuertes, ni con su ayuda. Respiró, profundamente, y se reconoció definitivamente feliz.
No me gustan mis manos
“A mí me pueden encontrar en una fiesta y se me puede ver bailar y reír; pero lo que escribo es muy serio. Sólo cuando muera llegaré a ser visible, y entonces algún editor se inclinará sobre mis manuscritos y hasta quizás pujará por ellos. Pero durante mi vida no hubo ningún escritor ni editor que diera un solo paso para prolongar mi vida o revelar mi obra.”Anaïs Nin.

No lograba entender como alguien que había viajado a los cinco continentes podía ser tan conformista. Pero lo admiraba, lo necesitaba. Su tranquilidad su aparente felicidad. 


De pequeña, me gustaban, o eso creo, pero con los años, me fui distanciando, hasta el punto, de tenerles un poco de fobia. Pero, una noche, te conocí, no voy a decir, que tuve un flechazo, mentiría, me diste repeluz.
Pero, poco a poco, con esa carita de perro mimoso, me fuiste conquistando. La forma en que, reclamabas la atención, de tu amo, pidiendo un “quiero”, y como respuesta un ¡largoooo!
Es verdad, que estas todo el día perdiendo pelo, y con ese complejo de perro, ¡gato bobo! Vienes, me olisqueas, busca mis caricias, y yo, ¡me muero! Tú ronroneas, yo te ronroneo. Anda, ven y hazme un quiero.
¡Miau!
He querido obviar tu dolor, quizás porque lo comprendo, tan bien. He querido rétracter(negar), he querido saltarme mis propias reglas “la principal”.
Y todo porque, de pronto, me empeñé en vivir deprisa, en ser más egoísta, en vivir el momento. Me empeñé en no culparme, en hacer simplemente un paréntesis. ¡Mi vida ha sido, tan aburrida a veces! que no quería, no podía dejar escapar, toda esta adrenalina.
Me han contado, que no es bueno ir tan de frente, tan de verdad, lo que se lleva es la impostura. Pero yo soy así, me tomas o me dejas, puedo parecer simple pero…soy compleja, muy compleja.
Y sí, me encanta explorar, descubrir. Me pareció, aquella noche, en casa de tu amigo, hallar en tu mirada toda la tristeza que escondía en la mía. Sí, amor, tocaste mi alma, y yo, como una idiota, sigo empeñada en desvelar, todos tus abismos.
Mi cama, de pronto, se ha vuelto tan grande, y esta isla tan chica. Quiero escapar, pero no encuentro adonde. Tal vez porque, donde único deseo perderme, es ahí, entre tus brazos. Para decirte por fin Te amo. Y que Tú no te extrañes.
Si cierro mis ojos, recuerdo el olor de tu cuello-mezcla de tu piel, tu colonia y el humo de tu cigarrillo-siento el roce de la tela de tu chaqueta, en mi cara, tu aliento caliente, en mi pelo. Recuerdo mirarte, embobada, pensando ¡que guapo!
Puedo oír tu corazón y el mió, acompasados, con el vaivén de tus pasos. El calor de tu mano, en mi espalda. Mi pequeña mano ,cerca de tu hombro, la otra caída sin fuerza, vencida ella y yo por el sueño.
No quería, que aquel breve trayecto hasta casa, acabara…no papá, yo era feliz en tus brazos, cansada de jugar, de reír. Los sueños, eran tan bonitos, en tu regazo.
Veía a mamá, enganchada a tu brazo, la oía, a veces sentía, también sus caricias. ¡Que pena papá! Que pronto he crecido. ¡Que pena papá! Que ya no puedas conmigo.
dedicado a mi clochard
Él la buscó, la buscó sin saberlo desde mucho antes de saber de ella. La buscó en sus sueños. La imaginó en otras caras, otros cuerpos. Durante épocas, le pareció haberla encontrado y, se engañó siendo feliz a ratos.
Cuando por fin la encontró, el miedo le invadió, y solo quiso alejarse, pero lo supo, era ella, la mujer soñada, anhelada. Deseo en estado puro. Él lo sabía, sería su mayor certeza; le hizo antes el amor a su cerebro que a su cuerpo.
Nadie como él, supo entrar en el fondo de su mente, de sus placeres ocultos. Nadie como ella, le llenaba tanto su cabeza. Ella, siempre ella, con sus palabras, con su pasión. Ella,la mujer soñada: Deseo en estado puro. Puro deseo, sin estado, sin gobierno. Que otra cosa podía hacer sino dejarse arrastrar por la anarquía por la dictadura de sus besos.