
Admiro la capacidad que tienen algunas personas, para enamorarse, desenamorarse, olvidar en un pispas y a otra cosa mariposa. Me ha sido difícil en general enamorarme, y pasar página me cuesta la vida. Ya no solo con respecto al amor sino con todo tipo de relaciones (afectivas, laborales... ). Si me doy, me doy, para siempre, jamás.
Nadie es reemplazable. Si terminamos una relación, de alguna manera perdemos a esa persona. No viviremos más sus gestos, sus miradas. Todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles. Cada persona es única (y sí, aunque algunas personas mejor perderlas de vista, siempre hay algo que nos hizo enamorarnos). Cuándo una relación termina, indefectiblemente algo se pierde.
Me dediqué tanto a amar, en un momento de mi vida, que me vacié, me sequé. Después tan solo una vez me pareció sentir esa chispa, esas mariposas en el estomago, algo leves, pero con la suficiente gasolina para vivir unos años.
Hace apenas nada, unos minutos, unas horas o unos días, no recuerdo muy bien. He vuelto a sentir la magia. Con ella nació este blog y Mararía.
Ahora tengo ganas de sentir, lo que sea, de vivir, y en eso estoy. Espero, yo siempre espero a que la vida me sorprenda. Espero, bueno… Deseo,quiero.