jueves, 9 de septiembre de 2010

Cola de cometa


El mejor olor del planeta es el que se desprende de un recién nacido. Y si el bebé es tuyo hace que se pare el mundo.
Un recién nacido huele a blanco impoluto, a día de reyes. A la brisa suave que te daba en el rostro en aquel paseo, huele aquel primer beso, al primer amor.
Luego le sigue el olor del pan. Una hogaza recién horneada huele a blanco opalino, a día de fiesta. Al aire caliente en tus manos en un día helado.
Hay olores que uno recuerda cuando se encuentra fuera. El más añorado: la comida casera. La comida de casa huele a amarillo sopa, a día de domingo. Huele al ruido de tu madre trasteando en la cocina. Huele a su sonrisa. Huele a sus manos.
Luego están los olores de las ciudades.
Lisboa, huele a Pessoa, al Café Aarcade do Marhino, al sol de la mañana dando en tu cara. Huele al color brillante de la alborada, ése tan anaranjado que te agranda el alma.
También huele a dulce. Lisboa, me huele tan dulce como el sabor de tus labios.
Lisboa, huele toda a una patina dorada, a Fados.
Madrid, me huele a metro, a cañas, a bocadillo de calamares.
El metro huele al color gris, al aire viciado, me huele a mi hermano perdiendo un zapato.
Las cañas huelen a frio, a espuma blanca, a la risa de los amigos.
El bocadillo de calamares huele a mar ése que Madrid, no tiene.
Madrid, huele a mi infancia, a Plaza Mayor, a un paseo en barca. Me huele al color verde, el de los ojos de mi primer amor. Me huele sobre todos los olores... a mis once años.
¿A qué huele Las Palmas?
Principalmente a verde mar. Mi ciudad huele al azul del cielo y a blanco cal. Huele al rojo inglés de sus fachadas y al amarillo albero. Huele a nuestro carácter isleño, a los brazos abiertos ante el forastero. Huele a la pasión de una Isa, y a la triste nostalgia de la Folía. A la alegría de mi gente y al mestizaje. Canarias, entera huele a ese soplo suave de la primavera.
¿A qué huelo yo?
A la brisa fresca que te da en la cara. Al aire caliente de nuestros alientos mientras nos besamos. Al calor de mi espalda cuando me abrazas en la mañana. Huelo al color rojo, a sonrisa naranja, a esa niña que sueña, a esa mujer cansada. A la mujer que ama. A la madre protectora que guarda los dientes de leche de su progenie en una caja, junto con otra donde esconde los ombligos. Dicen las viejas que eso los protege y que así nunca le pasará nada. Huelo a ese café que espera para ser tomado.
Y ahora te pregunto: ¿a qué huele una cola de cometa?
Cola de cometa, cola de cometa…todo el día repicando en mi cabeza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bonito

Dulce dijo...

Es precioso, los olores, los recuerdos, el olor de las estrellas es el olor frío de una noche de sueños, en verano.

Menchu Pérez dijo...

ya te lo dije, me parece una idea genial y el contenido espectacular. porque has recreado tan bien esas sensaciones, momentos y cosas, esos olores...tan importantes para ti