sábado, 22 de noviembre de 2008

Búscalo

No lograba entender como alguien que había viajado a los cinco continentes podía ser tan conformista. Pero lo admiraba, lo necesitaba. Su tranquilidad su aparente felicidad.
Cuando su mundo se resquebrajaba, él siempre estaba ahí, para colocar la tierra firme bajo sus pies. Cada vez que su cabeza le volaba con sus pájaros, sus sueños, su banda sonora, él acudía con su para para stop, aplicando su lenitivo. Filosofo, equilibrado, sereno.
Por eso, cuando la dichosa melancolía se le pegaba en el alma, como la humedad al cuerpo, en un día bochornoso, o cuando la vida de pronto volviase hostil, acudía a su risa, a su oído y a su bálsamo.
Por eso, aquella noche, le sorprendió descubrir otro Él. Un Él, que a veces, fantaseaba como ella y se negaba a pensar demasiado, para no salir corriendo sin parar, hasta alguno de aquellos lugares, conocidos año tras año durante las vacaciones.
Había un par de ciudades donde viviría sin pensarlo. ¿Con ella? Eso no lo dijo. Porque la conoce muy bien, porque la sabe capaz de coger el primer avión hacía su fantasía y mandarle una postal diciendo: aquí te espero, justo en el punto donde convergen los sueños.

5 comentarios:

Luna dijo...

Sigue dormida, no despiertes, no dejes que ningún príncipe azul venga a sacarte de esa ensoñación de los anhelos...
Dime dónde está esa ciudad llamada Fantasía y allí nos encontraremos...(pero no te olvides de soñar despierta)

Dulce dijo...

..nunca.

Es que lo que ha dicho Luna es lo mismo que pienso, no se me ocurre nada mejor.

Mararía dijo...

Podría ser una ciudad en Birmania, en Australia, en África o en la Conchinchina...donde el esfuerzo de mis manos tuviera algún sentido, donde mi trabajo se viera recompensado con la sonrisa de un niño...hay sueños que sé, lo sé, que los realizaré algún día. Otros los invento cada día, para llegar a los que de verdad me importan.

Dos besos

Riforfo Rex dijo...

Una vez estuve "navegando" por la isla de Patmos, donde el evangelista Juan escribió el Apocalipsis. No se me ocurría lugar más remoto. Recomiendo la visita.
Otro lugar curioso adónde ir es la isla de Santa Elena en medio del Atlántico, unos de los cruceros ingleses que pasaban por allí parece que recalaba en ella.
Un amigo fue a la isla Mauricio, muy al sur, y muy sola también como la de Santa Elena.

Mararía dijo...

Gracias capitán...muy bonitos y remotos... ay!!! Si pudiera